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Adiós al rey del pop
Un perfecto estrafalario, un cincuentón con alma de niño que amaba más a un mono antes que a su padre, un tipo raro que intentó sanar el mundo con sus canciones y sus millones; sí, ese era Michael Jackson, el hombre record en ventas que abandonó este mundo para llevar su magia al cielo. Para miles de personas, la muerte del rey pop dejó una sensación amarga similar a la sufrida cuando partió el mítico Elvis Presley, algo que muchos jóvenes de este siglo sentirán y de seguro lo compararán cuando también pase a mejor vida Daddy Yankee.
Simplemente Michael Jackson, así de sencillo era el nombre del hombre que no necesitó un pseudónimo para convertirse en fenómeno y encandilar a millones de personas con su melodiosa voz y sus originales pasos, cuyo máximo exponente y difícil de imitar es el moonwalker (camino a la luna). El rey del pop era miembro de una numerosa familia afroamericana que se instaló en un suburbio de Chicago, lugar desde donde comenzaría a construir su imperio a la corta edad de 10 años, inicialmente como vocalista principal de los Jackson Five y luego como solista. Precisamente a causa de ese precoz inicio en el mundo de la música Michael no disfrutó su infancia, ya que en su agenda diaria sólo figuraban ensayos con sus hermanos, siempre al influjo de los maltratos físicos y psicológicos de su padre Joseph, a quien le irritaba que le digan papá.
Al llegar a la adultez Michael decidió marcar distancia de su familia, fundamentalmente de su padre, comenzaría su etapa como solista y daría vida a su obra maestra Thriller, disco que se convertiría en el más vendido de la historia con más de 100 millones de copias, era 1982 y el rey del pop ya era un artista de primer nivel que con facilidad hacía arquear cejas, destapaba sonrisas y arrancaba aplausos interminables en cada una de sus presentaciones. Millones de personas se movieron al ritmo de Thriller, Billie Jean y Beat it, y luego con el disco Bad (1987) que simplemente marcaría la consagración del rey del pop. Con las grandes ventas y la llegada de millones de dólares a su billetera, Michael entendió que no podía ser indiferente a los problemas de la sociedad, es así que comenzó a donar algunos de sus millones a diversas causas benéficas y componer canciones para sensibilizar corazones sobre temas como la deforestación, el maltrato a los niños y las guerras.
Con la llegada de la fama y los millones, los problemas también serían inevitables para Michael, el primero de ellos en 1993 cuando fue acusado de pedofilia (abuso sexual a niños), problema en el que gastó más de 20 millones de dólares; una acusación similar enfrentó en 2003, en ambos casos no se comprobó tales acusaciones. Los demandantes fueron seducidos por los millones de Michael, y los paparazzis tampoco perdieron la oportunidad para ganarse unos cuantos dólares creando capítulos nuevos para darle vida a la novela que comenzaron a construir sobre la vida diaria del rey del pop. Las demandas de pedofilia y las transformaciones en el rostro de Michael fueron tan sólo algunos de los temas que explotaron.
Las transformaciones en su cuerpo a causa del vitíligo, de negro a blanco, serían una verdadera pesadilla durante toda su etapa adulta, ya que cada vez se hacía más adicto a los fármacos de los cuales en ocasiones abusaba para poder dormir y calmar sus penas que eran incendiadas por ese acoso incesante de los paparazzis que lo perseguían como si fuese la gallina de los huevos de oro. Ni siquiera cuando se casó con la hija de Elvis, Lisa Mary, se liberó del asedio mediático, más al contrario, sus tres hijos también fueron motivo de cuestionamientos acerca de si realmente eran sus hijos biológicos.
Así fue el rey, un artista que destilaba talento en sus conciertos y que en varios de sus videos los niños se convirtieron en protagonistas, dejando claro que éstos eran sus mejores amigos, a quienes acogió en su rancho de Neverland, la tierra prometida para Michael, donde sólo reinaba la alegría. Pasarán muchos años para que el mundo pueda alimentar sus pupilas con un talento de la talla de Michael, un gran cantante y mejor bailarín, un genio que dejó su huella en artistas como Backstrett Boys, N-sinc y Britney Spears, un ser humano que donó más de 300 millones de dólares para causas benéficas y un hombre que sufrió muchas transformaciones físicas, pero que jamás transformó su corazón ingenuo pero muy noble. 

El mejor de todos,por siempre...el verdadero rey del pop....todo una estrella
ResponderEliminaryo creo que michael jakson fue un verdadero idolo del pop del mundo
ResponderEliminarme gusta por que el bailaba muy bacan sus pasos eran para que la gente se aloque pero el verdadero es frank
ResponderEliminarsi fue en algunas aspectos y que sus idolos nunca los olviden
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